«Fuimos incapaces de prever», dijo desde la perspectiva de la izquierda liberal George Mosse, «que la estética del fascismo en sí misma reflejaba las necesidades y deseos de la sociedad contemporánea, lo que dejábamos de lado considerándola la superestructura eran en realidad los medios por los que la mayoría de la gente comprendía el mensaje fascista, transformando la política en una religión cívica».